Hoy, 9 de julio de 2008 se desarrollará un paro nacional que ha sido publicitado con energía desde el Gobierno Central. Desde spots publicitarios en televisión (cuya financiación está en discusión), hasta carteles en las calles de los distritos de alcaldes apristas. Sin embargo lo realmente preocupante es la innecesaria, absurda, represiva y autoritaria medida del Jefe de Estado, de autorizar la salida del Ejército a las calles.
¿A qué se debe semejante disparate? Podría ser que la confianza en la Policía Nacional se ha perdido tras los recientes sucesos en Moquegua. En realidad para responder a esta pregunta solo nos podemos mover en el terreno de la especulación. Lo certero es que el Ejército no está entrenado para disolver manifestaciones civiles. Todos los soldados que saldrán a las calles mañana portaran su arma de reglamento, que no es nada más y nada menos que un fusil.
¿Por qué me tienen que apuntar con un fusil, si decido ejercer mi derecho constitucional a la protesta? Este paro nacional viene casi como una evolución natural a la gran cantidad de manifestaciones que hemos venido observando: Moquegua, los mineros, los médicos y los estudiantes de la UNMSM, por mencionar algunos grupos que han levantado su voz (por diversos motivos) en las últimas semanas. Si la situación social está comenzando a ponerse color de hormiga para el Gobierno, es señal de que se necesita que las políticas sociales comiencen a percibirse de manera tangible en los grupos más vulnerables. Se necesita un compromiso real, que parece inexistente mientras el Gobierno de turno siga siendo enemigo del diálogo.
Sea como fuere, la solución no es nunca levantar el fusil. Menos aún si se tiene el precendente de un gobierno que terminó con acusaciones de violaciones de los Derechos Humanos. La sociedad civil organizada es también parte (y muy importante) de la escena política nacional. No todo se resume al gobierno, y dentro del gobierno no todo se resume al partido de turno. Esperemos que dentro de unas horas la sociedad civil se exprese de manera libre y pacífica y no lamentemos alguna consecuencia negativa a raíz de la mala decisión de permitir a las Fuerzas Armadas intervenir en cuestiones que no son de su competencia.
oscar escribió,
Julio 10, 2008 @ 1:43 am
abajo todo los neoliberalismos empezando de alan garcia (caballo loco)
hjorgev escribió,
Julio 10, 2008 @ 2:48 pm
Comentarios lúcidos. De alguien, además, que no tiene relación directa con los organizadores del paro.
Lo que se veía venir, llegó: cuando la prosperidad de un país se usa como propaganda política, pero lo que en verdad ocurre es que sólo un sector minoritario de la población sale realmente beneficiado mientras los otros miran, no debe sorprender a nadie que éstos últimos reaccionen alguna vez y quieran dejar de ser sólo la fuerza de trabajo que multiplica las riquezas de otros.
Todo esto muestra que el partido aprista se ha convertido en un partido conservador más. Habrá que ver si también en uno simplemente represivo más. Nadie lo quiera.
Saludos desde Colonia
Samuel Bendezú escribió,
Septiembre 19, 2008 @ 6:35 pm
El Partido Aprista Peruano (PAP) ha demostrado en su primer y segundo gobierno que carece de cuadros técnicos que puedan ser verdaderos gerentes en la administración pública; por ello observamos que las políticas sociales en el país son un fracaso y no se ha cambiando en nada bajo este nuevo régimen.
Por otro lado, el temor a que las protestas populares – que son legítimas – puedan «desestabilizar» el sistema, hace que el gobierno tome medidas tan absurdas como sacar al ejército a las calles. Lo cual confirma el desprecio a lo que la ciudadanía en general solicita.