Esta semana se frustró el inicio de las negociaciones entre la Comunidad Andina y la Unión Europea. El Tratado de Asociación incluiría un TLC. La mencionada frustración no tiene que ver con incumplimientos de algún tipo por parte de los países andinos. Bolivia, al mando de su presidente Evo Morales, dijo no al Tratado de Asociación. Su posición es que las condiciones no están dadas para abrir su mercado a Europa, debido a la precariedad del mismo. En menor medida, parece ser que Rafael Correa apunta en la misma dirección pero su posición, al menos por ahora, no se muestra tan dura o definida como la de Bolivia.
Según José Antonio Sanahuja se trata de cuestiones ideológicas alejadas de la realidad. América Latina estuvo dividida en la reunión de La Paz, y la división se debió al modelo que plantea la Unión Europea para la firma del acuerdo. El modelo en cuestión es el OMC Plus. Si bien incluye una lista amplia de asuntos que cuentan entre ellos los temas de Singapur (mercado de contratación pública, protección de la propiedad intelectual, facilitación del comercio y protección de la inversión extranjera) y otros temas como la liberalización de bienes y servicios. Como bien sabemos, los temas mencionados están relacionados con el paradigma neoliberal que, como es conocido por todos, Evo Morales rechaza.
Hay que mencionar que según el mismo Sanahuja, profesor de la Universidad Complutense de Madrid experto en la relación entre la Unión Europea y América Latina- tenemos ante nuestros ojos la peor de las propuestas que pudo haber hecho la Unión Europea. Es decir, previamente la Unión Europea hacía una distinción entre los mercados de América Latina más fuertes (Chile y México) y los de menor desarrollo relativo, entre los cuales se encuentran los gobiernos de la CAN. Hacia estos últimos países se había ofrecido una ayuda generosa para el desarrollo y preferencias comerciales más amplias. Es en ese sentido que no se esperaba una propuesta tan ortodoxa por parte de la UE. Es decir, no se está aplicando el trato especial y diferenciado a los países con menor desarrollo relativo, que constituye uno de los principios de la OMC.
Sin embargo, aparentemente este no es el argumento de Evo Morales. Lo que solicita Bolivia es un acuerdo comercial que no incluya la liberalización de un amplio número de sectores. Lo que más pide Bolivia es cooperación para el desarrollo. Resulta pues bastante complicado y alejado de la realidad que se firme un acuerdo comercial con la Unión Europea que no incluya liberalización. Lamentablemente no parece haber posibilidades de cambio por parte de la Unión Europea, realizar concesiones a los países miembros de la CAN significaría realizarlas también con los países centroamericanos.
Es escasa la posibilidad de que se firme el acuerdo dejando de lado a Bolivia, porque el interés de la Unión Europea es precisamente integrar a dicho país. Recordemos que no necesariamente son razones comerciales o económicas las que mueven a la UE a firmar este tipo de acuerdos, sino que se trata de razones políticas. Del mismo modo se discute si es que la decisión del gobierno boliviano ha sido una muestra de fortaleza hacia dentro del país, como un asunto simbólico.
Lo cierto es que pese a las críticas que han caido sobre Evo Morales, lo real es que la propuesta de la Unión Europea es realmente mala. Y debemos recordar que de todos los países miembros de la CAN, Bolivia es el que tiene un mercado más pequeño y también menor desarrollo relativo. Esto ocasiona que, si es que hay ¨ perdedores¨con dicho acuerdo o tratado , en donde habrá más perdedores será sin duda en Bolivia. Puede no tratarse entonces de una decisión tan ¨ poco meditada¨ como se ha señalado.
(Información obtenida de El Comercio. Mundo.B2. 3 de junio de 2007)